Al inicio de 2026, la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) señaló que México aún cuenta con margen para atraer inversiones, diversificar su economía y mejorar el bienestar social; no obstante, advirtió que es necesario atender diversos riesgos que podrían limitar este potencial, entre ellos el bajo crecimiento económico, la inseguridad, el debilitamiento institucional, las presiones fiscales y posibles tensiones derivadas de la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC).
Mediante un comunicado, el organismo empresarial destacó que existen oportunidades relevantes en la relocalización productiva, el nearshoring y la integración regional, siempre que se fortalezcan las condiciones de certidumbre jurídica, infraestructura adecuada y estabilidad macroeconómica.
En este contexto, Coparmex presentó una agenda estructurada en seis ejes estratégicos para convertir estas perspectivas en resultados concretos. El primero se refiere a la certidumbre jurídica y el Estado de Derecho, donde subrayó la necesidad de contar con reglas claras, estables y previsibles, así como de fortalecer las instituciones y garantizar el respeto a los contratos, las inversiones y la legalidad.
El segundo eje se centra en la seguridad para personas y empresas, con un llamado a combatir de manera frontal la extorsión y los delitos que afectan la actividad productiva, además de reforzar a las policías y fiscalías para asegurar condiciones mínimas de operación.
En materia energética, Coparmex planteó la importancia de contar con energía suficiente, confiable y a precios competitivos, particularmente en electricidad y gas, a fin de detonar la inversión productiva, el nearshoring y el desarrollo industrial.
Respecto a las finanzas públicas, el organismo propuso un manejo responsable del presupuesto, priorizando la inversión pública productiva en rubros como seguridad, infraestructura, salud y educación, con el objetivo de incentivar la inversión privada, mantener el equilibrio fiscal y un nivel de endeudamiento prudente.
Asimismo, destacó el papel de las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) como eje del crecimiento económico, al considerar necesario impulsar su productividad, formalidad, acceso al financiamiento y adopción tecnológica, así como avanzar en una simplificación regulatoria efectiva en los tres órdenes de gobierno para evitar la sobrerregulación y las cargas administrativas que fomentan la informalidad.
Finalmente, el sexto eje se enfoca en la competitividad e integración regional, con el fortalecimiento de la integración de Norteamérica, la coordinación entre sectores rumbo a la revisión del TMEC, el cumplimiento de compromisos internacionales y el envío de señales claras de apertura y confianza a inversionistas nacionales y extranjeros.